Que coman pasteles

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Ejercicio de economía ficción
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Mi primera idea
20 mayo, 2016

En los prolegómenos de la Revolución Francesa, se difundió una famosa frase que fue atribuida (erróneamente) a María Antonieta de Austria (reina consorte de Francia de Luis XVI) que desató la ira de muchos de sus correligionarios. Ante la escasez de harina y trigo para elaborar el pan, se dirigió de forma altanera al pueblo con un “Qu’ils mangent de la brioche” (Qué coman pasteles). El significado histórico de esta rotunda aseveración por parte de la reina suponía el total desconocimiento y ruptura existente entre el pueblo y la clase dirigente de los años previos a la caída del Antiguo Régimen, allá por los albores del siglo XVIII. Mientras que las demandas de los ciudadanos eran comer y tener los recursos básicos para la obtención del sustento para que puedan llevarse algo a la boca, la cúspide de la pirámide social tenía para elegir y no notaba las verdaderas necesidades del pueblo llano

Más de dos siglos después, el paso del tiempo tan solo ha cambiado el contexto pero no la verdadera esencia de la frase. Aunque estadísticamente las cifras de paro se han reducido en los últimos trimestres, es evidente que el número de horas totales trabajadas es notoriamente inferior y que la ausencia o precariedad del empleo asalariado sigue estando entre las principales pérdidas de sueño de los españoles  y sus más altas preocupaciones. De forma análoga a la conversación de María Antonieta, me imagino en un ejercicio de ciencia-realidad (porque no es ciencia ficción en absoluto) la siguiente conversación en los pasillos de cualquier administración local, regional o nacional, independientemente del color o posicionamiento político.

          “Señor, los ciudadanos lo pasan mal. No tienen empleo, ¿qué hacemos?”

          “¡Pues que se hagan emprendedores!”

El concepto emprendedor se ha tratado mal y se ha abusado de ello en los últimos años al calor de la necesidad que provoca la crisis económica y la creciente destrucción de mano de obra cualificada. Ser emprendedor solía ser un espíritu vital que implica lanzarse a desarrollar un objetivo social/económico/personal de forma apasionada aunque debido a esa necesidad, se ha pasado a un proceso de creación de ideas (generalmente locales) que sirva para asegurarse un salario en base al autoempleo. Es una lástima que las políticas públicas y sociales estén dirigidas más hacia esta segunda definición que a la primera, sobre todo porque a colación de esa prisa por obtener un sustento económico pueden surgir errores que pongan en tela de juicio una buena idea que necesite tiempo de cocción para que esté perfecta y socialmente bien cocinada, a gusto del consumidor. Incidiremos mucho desde estas líneas en esas carencias observadas, plantearemos soluciones y sobre todo compartiremos herramientas que mejoren tanto el emprendimiento tradicional como el emprendimiento “por huevos” (siempre es necesario al menos un par para tener un buen pastel)

Desde Bardales Valley, vamos a tratar de aportar la cocina, algunos ingredientes y el apoyo de cocineros veteranos para que haya muchos vecinos y amigos con su  propia receta y que esta se haga conocida en el entorno en el que vivimos. Un pequeño espacio donde pueda coexistir gente con ganas de comer pan o experimentar con la repostería. Sea lo que sea, hay que comer todos los días y si no hay pan, habrá que conseguir que haya mucha gente con ingredientes con ganas de cocinar. Ese es nuestro éxito y será socialmente el de todos. Colaborar con el ecosistema de emprendimiento de Guadalajara.

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