La chica del asiento 19C

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1 septiembre, 2017

La chica del asiento 19C

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Capítulo 1:

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La chica del asiento de pasillo 19C me despertó para pedirme que hiciera una foto al horizonte desde mi asiento de ventana 19A. Le dije que si se esperaba un rato, podría ver amanecer desde el avión y que tendría la primera gran imagen de su viaje. Ella venía a España y yo volvía de Bélgica. Mientras el sol se desperezaba, ella me preguntó por mis recuerdos de su país y yo por sus expectativas en el mío. Goffres y bizcochos borrachos, les frites avec sauce andalouse y patatas bravas. Paella y carbonade. Vino contra cerveza. Al cabo de unos minutos desayunamos en el asiento 19B que se declaró zona común y tuvo como lenguas oficiales el inglés, el francés y el español. Tras el último sorbo de café y el último mordisco de croissant, en la cámara apareció hasta el infinito. Nos miramos y sonreímos. La chica del 19C me confesó que huía de sus propias nubes de Bruselas y quería inmortalizar estar sobre ellas para siempre. Y yo, el chico del 19A, prometí enseñarle los rincones más soleados de Madrid.

Banda Sonora: “Sueños Lentos, Aviones Veloces” – Izal
Publicado: 30 de Agosto de 2017

Capítulo 2:

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La chica del asiento 19C tenía nombre de actriz y cantante de los años 60. A las 8 de la tarde, Brigitte, me estaba esperando en la puerta del hotel Persal en el corazón de Huertas. Me saludo con una sonrisa y abrazándome, me dijo al oído: “llévame a tu rincón favorito de Madrid”. Tomé su mano, mire sus ojos y salimos a colonizar su nuevo mundo y a encontrarme a mí mismo en el mío. No podía ir con ella a Malasaña, donde tantos besos había regalado en el pasado. No podía andar por Chamberi cuyo recuerdo no la pertenecía. Lavapies, Tetuán, Salamanca…todos los lugares tenían sombras y dueños. Nada hasta que cruzando Sol, nos paramos sobre el Kilometro Cero. Le dije que esté era el punto más alejado de sus problemas y el inicio de todo, de su nueva vida, la de los rayos de sol sin nubes en el horizonte. Ella me contestó que también era la distancia que separaba sus labios y los míos. Me beso, apasionadamente, mas o menos mil latidos y cien suspiros. Ella me preguntó la razón por la cual este era mi lugar favorito de Madrid. “Es único y desde hoy te pertenece solo a ti”.

Banda Sonora: “Kilómetro Cero” – Ismael Serrano
Publicado: 31 de Agosto de 2017

Capítulo 3:

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Brigitte descubrió el Madrid que no se muestra en las guías de viaje y yo aprendí a reciclar recuerdos perdiéndome con ella. Nos ahogamos en todos los bares de Tribunal y nos hicimos el boca a boca en cada esquina de San Ildefonso. No era pasión, era necesidad. Hambre y sed. Éramos dos náufragos abrazados por Corredera Alta de San Pablo que no buscaban tierra firme sino la inestabilidad del otro. Fuencarral, Gran Vía, Montera, Carretas…su última pisada era mi próximo destino. Ella.
Aunque su sonrisa me invitó a subir a su hotel, fue su labio mordiendo el mío el que me arrastró hacia la habitación. El ascensor fue testigo mudo de mi respiración entrecortada y las paredes del pasillo se mojaron con sus jadeos. Fuera ropa, fuera vendas, solo carne, piel y heridas. Conté sus pecas y besé sus cicatrices. Puso nombre a mis lunares y lamió mis temores. Nos follamos el cuerpo e hicimos el amor al alma. Una, dos, tres, mil veces, hasta que los náufragos agitaron bandera blanca. Rendidos, agotados, felices. Olvidé todo, incluso mi futuro. Perdí todo, además de mi pasado. Tan solo conservé el presente. Ella.
Cuando me desperté con primeros rayos de luz de la mañana, solo quedaban los escombros de la noche anterior. No había notas, solo aroma a Teint de Neige, sexo y sudor. Brigitte se había ido.

Banda Sonora: “Brigitte” – Los Planetas
Publicado: 1 de Septiembre de 2017

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