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A lo largo (y ancho) del Blog de Bardales Valley vamos a introducir muchísimos conceptos de dirección de empresas, tanto de los que se estudian en la carrera como aquellos con los que te tropiezas de morros una y otra vez en el día a día. Dentro del grupo de trabajo que tenemos en la Calle Bardales, tenemos gente muy especializada en márketing y contenido digital (David Díaz), expertos en programación y redes (Juan Peñuelas) o locos indómitos que les das una piedra y te montan un satélite. Desde mi humilde punto de vista, tan solo buscaré aportar sobre aquellos temas en los que me pueda encontrar más cómodo o que mi (de) formación personal ha permitido a forjar algunas de las iniciativas que he ido sacando a la luz hasta el momento. Como soy experto en nada y tertuliano en todo, al menos aportaré mi visión sobre economía, aprovechando que los dos últimos reyes de España me firmaron un autógrafo en un documento oficial que lo acredita.

Retomando el anterior post ¿Tienes una idea? ¿Si? ¡Estupendo! Ahora solo falta pasar de la filosofía a las matemáticas y hacer realidad ese proyecto que te hace perder el suelo (de ilusión) por las noches y que te hace mover todos tus motores de día. Y efectivamente, nos chocamos con la realidad y vemos que aunque seamos gente encantadora no podemos adquirir bienes y servicios con nuestra sonrisa (en realidad sí, pero aquí vamos a ceñirnos a la legalidad y a las costumbres normales). Con lo fácil que sería ir a comprar el pan y pagar en abrazos, pero tenemos que cargar con monedas, billetes y tarjetas de plástico por la vida.

Aquí varias ideas de cómo se suelen financiar la mayoría de Startups o pequeñas empresas hoy en día (a mayor complejidad técnica, más capital y, por ende, más problemas para alcanzar el mínimo necesario para poner en marcha lo que vamos a crear):

  1. No Money, no Party: Pertenecemos a la generación de la crisis (los promotores del Valley ya vimos el cuarto de siglo pasar con más respeto que gloria), la más formada, la más capaz y la más desperdiciada. El dinero escasea y lo de independizarse de casa está complicado (no somos nórdicos, papá y mamá cocinan muy bien y eso de compartir baño con gente que no compartes sangre a partir de cierta edad cuesta más) en estos días inciertos donde vivir es un arte. No hay que engañarse, la economía nos ofrece tres tipos de recursos: humanos, económicos y materiales. Si tienes una idea y no tienes dinero, empieza a destinar el tiempo a aquello por lo que crees. Os podríais sorprender de la cantidad de ideas que han salido con nulo capital inicial tan solo a base de picar piedra. El tiempo es la única variable perfectamente sustitutiva del dinero.
  2. Ahorros: Aún así, a base de echar monedas al cerdito, algún dinero habrás podido acumular a base de semanas y semanas de metódica privación de gastos o de apartar voluntariamente unos euros para el día de mañana (o cumpleaños, navidades, visitas de parientes lejanos, trabajos de verano o cualquier añadido que sume a alimentar a vuestra simpática hucha-monedero o libreta infantil que os ha acompañado tanto tiempo a lo largo de vuestra adolescencia. La primera aportación a vuestra idea debe ser propia. ¿Por qué? Porque es la única que no tiene coste real. Es vuestro dinero y hacéis con él lo que queráis. Ya sea para invertir en vosotros mismos o para tirárselo a los patos en el parque.
  3. FFF: La triple F es un clásico de los procesos de inversión de negocios en entornos cercanos, es una acrónimo del inglés ‘Family, Friends and Fools’ que pasamos a desarrollar:
    1. Family (Familia): A priori los más cercanos y los que sabemos que están ahí para lo que necesitemos (eso dice la teoría). El coste de capital suele ser nulo (generalmente son aportaciones a fondo perdido) o de coste muy reducido que aumenta según la vinculación familiar con el inversor (es más fácil que tus padres o hermanos crean en ti con una sonrisa en los labios, que tus abuelos te digan lo preparado que estás y te den lo que necesitas para empezar a iniciar algo, pero tampoco esperes mucha efusividad en ese familiar con el que te llevas bien pero solo ves una vez al año). El riesgo social de fracasar es reducido (no van a retirarte la palabra los tuyos), pero existe el riesgo moral del “te lo dije” o de no tener tan fácil una segunda oportunidad.
    2. Friends (Amigos): Muy parecido a lo anterior, pero con un punto menos de obligación moral de colaborar con tu proyecto personal. Dale la vuelta al argumento: 1. tu mejor amigo te pide ayuda para una mudanza a cambio de pizza y cervezas y te falta tiempo para verle; 2. Un amigo tuyo de la pandilla te pide un favor y realmente te provoca un problema, tus reacciones irán desde el “prima más la amistad que la molestias” hasta el “a ver si encuentro una excusa para quitarme el marrón”; y 3. Un conocido te está agrediendo la oreja contándote su vida de forma que un juez podría considerar el artículo 178 o 179 del Código Penal y simplemente dices “no”. Cualquier de estos tres estados son los básicos que puedes encontrar entre tu grupo de iguales a la hora de captar algo de dinero cercano. Según la afinidad te apoyarán o no, pero ahí depende de tu facilidad para explicarles el proyecto en el cual te vas a meter, qué necesitas y cómo vas a utilizar los fondos solicitados. Eso sí, el dinero, el tiempo y la paciencia de los amigos NO es infinita.
    3. Fools (Locos): Gente que aparece por tu vida y que se adhiere a la causa por la cual estás batallando. Puede haberlos que sean puros y desinteresados o gente que vaya con intereses menos claros, en todo caso todos ellos a priori son los más partidarios de sumarse al carro ya que, aparecen (no hay vinculación personal ni familiar) y saben perfectamente los riesgos de invertir en tu idea. Ojo, también hay casos de “primos” (en el sentido poco fraternal de la palabra) que después se han arrepentido y han denunciado al inversor por fraude. Siempre hay que explicar bien los riesgos de la idea y toda inversión puede suponer una pérdida total o parcial de lo aportado (lo que hemos aprendido en este país con las preferentes…a golpe de remo todo). Son los más complicados de encontrar, pero también los que más van a valorar lo que haces ya que, si no tienen obligación, no meterían su dinero ahí y se lo quedarían para sí (o para los glotones patos del parque).
  4. Bancos, business angels, precios, capital semilla, fondos de inversión, crowfunding, etc… Todo esto lo miramos otro día detenidamente ya que, aquí hay mucho tomate y es mejor dedicar una pequeña entrada a cada uno de los apartados previamente citados.

consejos

Después de esta primera toma de realidad, pensad qué tenéis en las manos y cuánto costará ejecutarlo. Eso sí, sed sinceros ya que la (de)generación de las previsiones de crecimiento empresarial son como los cuadros de Dalí: pasan por una primera etapa de realismo donde quieres hacerlo todo perfecto porque conoces tu mercado, después por una época irrealista ya que es necesario hacer ajustes para que cuadren todas las cifras aunque sea a martillazos y, por último, todos pasamos por un momento surrealista que hace que confundamos la realidad con el Monopoly y pensemos que somos alquimistas con las piedras del parque.

Todos tenemos derecho a tener nuestros quince minutos de estupidez al día, pero por favor, evitad que os pille echando numeritos sobre vuestro futuro. Puede ser contraproducente para vosotros mismos y vuestros FFF.

By JoséMi Peñas

P.S.: Ningún animal sufrió daño alguno durante la redacción de esta entrada de blog.

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